Ir al contenido principal

Erasmus en verano: una nueva aventura



Con la llegada del verano vuelve también un viejo debate: el de las vacaciones de los docentes. Un debate que, por desgracia, muchas veces olvida a quienes en estas fechas siguen al pie del cañón. A quienes, desde los equipos directivos, continúan gestionando, planificando y cerrando cursos. A quienes —muchas veces más por vocación que por elección— se enfrentan en estas semanas a la tarea de evaluar aspirantes en los procesos de acceso o estabilización en la profesión. Y también a ese tercer grupo, menos visible aún, que decide invertir parte de su tiempo en seguir formándose, convencido de que cualquier mejora individual revierte, tarde o temprano, en beneficio del equipo docente… y, lo que es más importante, del alumnado.


Pues bien, con esa determinación, y con el impulso que nos brinda el programa Erasmus+, arrancamos una nueva etapa de formación estructurada en tierras portuguesas. Esta vez, el destino es Braga, una ciudad que aúna historia, modernidad y vocación educativa. Porque, como ya comprobamos en nuestro anterior job shadowing en Marco de Canaveses, no hace falta irse muy lejos para seguir aprendiendo y ampliando nuestro bagaje profesional.


Será una semana dividida en dos tramos: uno en Braga, y otro en la vibrante ciudad de Oporto. Dos contextos diferentes, pero un mismo objetivo: seguir creciendo como docentes y volver con ideas, recursos y energías renovadas para seguir dando lo mejor de nosotros en el aula.


Mañana empieza el camino. Como siempre, os lo iremos contando.


Seguimos trabajando, seguimos aprendiendo.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Día 7. Adiós con el corazón…

Hoy por fin nos despertamos más tarde, cada uno a distintas horas, y el tiempo nos sonríe con una mañana bastante soleada. Comemos con nuestras familias de acogida ya que  a las 14:30 quedamos en la estación para despedirnos de nuestros compañeros Italianos y de otros amigos que habíamos hecho en Vasto como Simone y Alfonso. Esta ha sido una despedida muy emotiva, en la que la mayoría ha acabado llorando porque van a extrañarse mucho. Además, Ricardo, Simone y Federica han dicho que vendrán en Septiembre a España y Pablo Lozano ha buscado billetes de avión para volver a Vasto en verano. De camino al aeropuerto de Bari hemos seguido decaídos por la despedida recordando las vivencias de estos días. Qué pena que todo se haya acabado! Al llegar al aeropuerto tuvimos que quedarnos esperando unas horas hasta que llegase el avión, el cual se retrasó media hora. Tras el embarque empezó el verdadero viaje de vuelta a España con un vuelo en el que hemos tenido bastantes turbulencias, sobre t...

Día 5: Porto, juegos y despedidas

  A pesar del cansancio acumulado que empieza a hacerse notar tras varios días de intensa actividad, nos lanzamos a la última jornada del curso con inmersión total en la ciudad de Oporto. Una ciudad que, como muchos saben (y otros tantos descubren con sorpresa), se encuentra en plena transformación: numerosas obras, grúas y zanjas salpican su centro histórico como parte del ambicioso plan de ampliación de las líneas de metro. El ruido de fondo no impide, sin embargo, que Porto conserve ese magnetismo tan suyo, entre lo decadente y lo vibrante.  Para quien la visitó hace una década, el cambio es evidente: la afluencia turística ha disparado su ritmo y su energía. Nosotros, fieles a la tradición de “hacer lo que hay que hacer” en una primera visita, recorrimos algunos de sus lugares emblemáticos: la Estación de São Bento con sus preciosos azulejos, el Mercado do Bolhão, el icónico Ponte de Dom Luís I (que a más de uno le sigue pareciendo más largo de lo que parece) y el tradici...

Día 5 – Despedidas, paddle surf y promesas de reencuentro

Como todo lo bueno, también esta experiencia tenía que llegar a su fin. Amanecimos con una mezcla de sensaciones: la satisfacción de haber exprimido al máximo cada momento y la melancolía de saber que era hora de recoger. Las maletas estaban listas, pero aún nos quedaba un último desayuno para saborear el cierre como se merece. Así que nos dirigimos en coche a nuestro ya habitual Trenó, Coffee and Brunch. Esta vez la sensación fue distinta: ya no éramos unos clientes más, sino casi parte del mobiliario. Nos recibieron con una sonrisa y sin que tuviéramos que decir nada, ya sabían lo que íbamos a tomar. Un pequeño gesto que dice mucho y que nos hizo sentir, por un instante, como en casa. El programa del día tenía un cierre de altura: una actividad extraescolar al aire libre, de esas que combinan naturaleza, deporte y aprendizaje. El punto de encuentro fue el embarcadero del Río Támega, a unos 25-30 minutos del instituto. Los alumnos llegaron caminando, como hacen habitualmente, sin n...