Estamos pletóricos. Iniciamos una nueva movilidad Erasmus y la emoción es doble. Por un lado, la motivación de ver a nuestros alumnos embarcarse en una aventura que les cambiará la vida; por otro, la alegría de reencontrarnos con nuestros compañeros del Agrupamento de Escolas nº1 de Marco de Canaveses , un centro hermano en la localidad de Marco de Canaveses con el que ya nos unen lazos fuertes. Seguimos apostando por el crecimiento compartido: este año le damos continuidad al aprendizaje por observación que iniciamos el curso pasado, siendo nuestra compañera Sandra la encargada de profundizar en esta experiencia. Y a los verdaderos protagonistas... Carlos, Clara, Estela y Jara : ¡es vuestro momento! Aprovechad cada segundo. ¡Buen viaje!
A pesar del cansancio acumulado que empieza a hacerse notar tras varios días de intensa actividad, nos lanzamos a la última jornada del curso con inmersión total en la ciudad de Oporto. Una ciudad que, como muchos saben (y otros tantos descubren con sorpresa), se encuentra en plena transformación: numerosas obras, grúas y zanjas salpican su centro histórico como parte del ambicioso plan de ampliación de las líneas de metro. El ruido de fondo no impide, sin embargo, que Porto conserve ese magnetismo tan suyo, entre lo decadente y lo vibrante. Para quien la visitó hace una década, el cambio es evidente: la afluencia turística ha disparado su ritmo y su energía. Nosotros, fieles a la tradición de “hacer lo que hay que hacer” en una primera visita, recorrimos algunos de sus lugares emblemáticos: la Estación de São Bento con sus preciosos azulejos, el Mercado do Bolhão, el icónico Ponte de Dom Luís I (que a más de uno le sigue pareciendo más largo de lo que parece) y el tradici...