Nuestra jornada comenzó de manera muy distendida en la sala de profesores con una conversación informal con Cristian. Fue un intercambio de lo más variado y enriquecedor en el que pusimos sobre la mesa temas tan diversos como la sostenibilidad y la instalación de placas solares, el respeto hacia la figura del docente, la gestión de las ratios o el funcionamiento del sistema de traslados y cambios de escuela en los Países Bajos. Una toma de contacto perfecta antes de entrar en materia más técnica.
A continuación, mantuvimos una reunión clave con Anna y Mijael, integrantes del denominado Support Point. Nos fascinó descubrir que este servicio cuenta con un equipo de 7 profesionales con perfiles multidisciplinares que no imparten clases, sino que trabajan en cooperativo para dar soporte al centro. Su modelo persigue la inclusión total: los alumnos con necesidades especiales permanecen siempre en su grupo de referencia. Su intervención se fundamenta en cuatro pilares esenciales: la regulación del comportamiento, el bienestar socioemocional, el aprendizaje y comportamiento laboral, y el propio proceso de aprendizaje educativo. Como detalle de hospitalidad absoluta, se tomaron la molestia de traducirnos todo su material utilizando Inteligencia Artificial (¡e incluso nos pidieron disculpas, con humor, por haber recurrido a la IA!).
El peso de la gestión organizativa centró el siguiente bloque del día al reunirnos con Mika y Crista, miembros del equipo directivo junto a Agnes. Tras preguntarnos de primera mano por nuestras impresiones sobre el centro, nos desgranaron aspectos complejos como el sistema de admisión de alumnos, un proceso curioso ya que aquí las escuelas compiten activamente entre sí para atraer al estudiantado.
La hora del almuerzo nos deparó otro momento muy agradable al compartir mesa con un profesor que se interesó vivamente por el eclipse de Sol que tendrá lugar este próximo mes de agosto. Entre plato y plato, cruzamos palabras en español y aprendimos datos curiosos de la cultura neerlandesa, como el hecho de que en una parte del país se habla un idioma cooficial propio. También nos explicaron su mapa lingüístico escolar: el inglés es obligatorio, el alemán es muy popular por su cercanía lingüística y les resulta más accesible, y el francés completa la oferta.
Ya por la tarde, llegó el momento del encuentro de trabajo con el equipo Erasmus, encabezado por Esme y Arjen. Tras hacer balance de lo que llevamos de jobshadowing y pedirnos propuestas de mejora, fuimos muy sinceros: nos ha entusiasmado el centro y la calidez de su acogida, por lo que el grado de satisfacción es total. Es reconfortante comprobar que, más allá de las diferencias estructurales, las necesidades y los retos a los que nos enfrentamos en el día a día de las aulas son prácticamente idénticos.
Mirando hacia adelante, abrimos líneas de colaboración: planteamos la posibilidad de realizar movilidades de grupos de alumnos e invitamos formalmente a los compañeros neerlandeses a realizar un jobshadowing de vuelta en Alcántara. Tras una intensa sesión comparativa de ambos sistemas educativos para despejar las últimas dudas y la obligatoria foto de familia con los coordinadores, dimos por concluida la jornada escolar de hoy.
Afrontamos el tramo final de la experiencia con la certeza de que las fronteras se desdibujan cuando el objetivo común es una educación de calidad.
Como bellamente expresaba la escritora y activista Helen Keller: "Solos podemos hacer muy poco; juntos podemos hacer mucho". Nos alegra comprobar que estamos sembrando la semilla de proyectos que, sin duda, harán crecer a nuestros centros. ¡Seguimos trabajando, seguimos aprendiendo!






Comentarios
Publicar un comentario