Desde que me he levantado esta mañana no dejaba de sonar en mi cabeza la melodía de “A Badalada da Despedida”, ya que mi experiencia estos días ha sido en muchas ocasiones como retroceder en una cápsula del tiempo de cuando era una joven estudiante Erasmus en Portugal. Las coincidencias han sido tan reales en algunas ocasiones, que hasta he coincidido con la amiga de mi “senhorio” de hace 25 años, la Profesora Márcia, y es cuando el paso del tiempo ha caído sobre mis hombros, pero a la vez una sonrisa melancólica ha venido a mi rostro viendo que el proyecto Erasmus, años después sigue creando la misma magia en todos los que tienen la suerte de experimentarlo.
Esta coincidencia la he descubierto cuando a primera hora he estado en clase de Diseño, viendo cómo el alumnado trabaja con diferentes técnicas el volumen, creando maravillosas esculturas y estando en un ambiente que reconforta a cualquiera que cruza el umbral de la puerta. En esta sala siempre encuentras la puerta abierta y cualquier alumno o profesor que tenga una hora libre está invitado a pasar y experimentar con el arte, la compañía y explicaciones de la Profesora Márcia.
En el intervalo entre clases, he conocido al grupo de alumnos que gestiona “Rádio Escuela”. La radio está dirigida por la asociación de estudiantes, la mayoría son de los últimos cursos, y se encuentra en la parte donde los alumnos tienen la cafetería y su espacio de ocio. Suelen poner música para los intervalos y también lo tienen como espacio de reuniones para la asociación. La puerta también siempre se encuentra abierta para todo el que quiera entrar y los puedes ver como realizan los programas a través de una cristalera, como si fuera una pecera.
A continuación, he ido a la clase de la asignatura de portugués de la Profesora Ana Moura, donde he coincidido con nuestro alumnado Erasmus, en ella estaban trabajando uno de los autores más ilustres de la literatura portuguesa, Luís de Camões. Ha sido una experiencia muy gratificante dar esta clase en conjunto con la compañera y así he podido comprobar "in situ" como nuestro alumnado está totalmente integrado y responden de una manera totalmente positiva y participativa a todo lo que se les pide en clase, incluso hasta de una manera competitiva a la hora de hacer un Kahoot sobre lo estudiado en el aula y con el objetivo de demostrar sus conocimientos sobre la materia. Uno de los matices de esta clase que me ha llamado la atención es que realizan ejercicios de estiramiento a mitad de clase para poder descargar, este momento está dirigido por un alumno que es deportista de élite en “Canoagem”, el deporte estrella de la localidad, también es curioso cómo en cada rincón de la clase tienen para poder reciclar, de esta manera no tienen excusa de no hacerlo y como en la mesa del profesor existe una caja donde tienen que dejar obligatoriamente los móviles, ya que en el resto del centro sí los pueden utilizar. En este aspecto su legislación es diferente.
Y va llegando el final de la jornada, y una vez más aparece en mi cabeza la melodía conimbricense, pues se acerca el momento de la despedida. Entre abrazos, promesas y besos me despido de mis alumnos Erasmus que tiene que volver con sus familias de acogida y nuevos compañeros, orgullosa y tranquila de que están aprovechando al máximo esta oportunidad que se les ha presentado en su camino.
Seguidamente, es el momento de la despedida del grupo Erasmus y el resto de compañeros que me he encontrado en esta aventura, pero todos sabemos que no es una despedida sino un “Até breve! “, porque así será, podremos ver el acompañamiento conjunto de todas las ideas y proyectos que hemos nutrido en este encuentro, ya que la semillita ya estaba plantada por nuestros compañeros años anteriores y es maravilloso ver cómo está plantita sigue dando frutos.
No obstante, en breve les podremos abrazar personalmente una vez más, cuando vengan a nuestro centro y a nuestro entorno que estaremos deseosos de recibirlos. Por eso, una vez más “Até breve caros colegas”. Y ahora, antes de poner las maletas a caminar, le voy a darle un abrazo a mi peluda y entrañable vecina “Chica a burrinha” que ha sido mi compañera en la sombra en esta fructífera experiencia.
Abraços para todos sempre e uma vez mais obrigadinha por tudo e até breve.
Sandrinha











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