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Día 1. Kauno Varpo gimnazija nos abre sus puertas.


 Hoy Mara y Guillermo nos cuentan como han vivido un día intenso de aprendizaje y experiencia. Seguimos trabajando, seguimos aprendiendo. 


Hoy el día ha comenzado sobre las siete de la mañana, mucho más descansados que ayer. 

Nada más levantarme recogí­ mis cosas, incluida la toalla personalizada que me ha regalado mi familia de acogida. ¡Qué detalle!

Nos dirigimos al instituto en el coche de la madre, que es profesora de inglés y una de las organizadoras de nuestro viaje. Tras un poco de tráfico, llegamos al instituto sin problemas. Enseguida pude ver que es muy diferente al nuestro; en todas partes había alumnos sentados en sillones usando los móviles, cosa que no se puede hacer en nuestro instituto.

Después de algunas actividades para romper el hielo, hicimos nuestra presentación y ellos nos hicieron una pequeña ruta por el edificio. Comimos muy temprano, sobre las 12: yo probé unas crepes rellenas de queso, que estaban muy ricas, y un vaso de agua, de la que no puedo decir lo mismo. 

Por la tarde nos llevaron a unas piscinas climatizadas muy chulas. Yo no me bañé, pero pasé un buen rato de tertulia tomando café con Carla, Lorena y Alejandro. 

Cuando los demás salieron de su baño, fue tiempo de separar nuestros caminos. Carla, Lorena, Irene y yo fuimos con nuestras respectivas compañeras lituanas a un gran centro comercial, donde cenamos (o merendamos) unas hamburguesas.

Después de una pequeña discusión sobre qué hacer, decidimos irnos a nuestras casas. 

A mí me llevaron a ver un bonito mirador que probablemente visitemos mañana y, más tarde, volvimos a casa a darme una ducha y ver una peli con mi amiga lituana para finalizar el día.


Mara



Kaunas dí­a 1. El día comenzaba  en una cama a unos 3.000kilómetros de la habitual, aunque parecía como si lleváramos toda la vida en ella, gracias a un buen descanso después del viaje y los buenos días de una familia amable y cercana. 

El primer destino del día fue el instituto "Varpo" donde nuestros compañeros de Erasmus nos hicieron un tour en el lugar donde pasan gran parte de sus días. El instituto era bastante normal, aunque la zona de las taquillas, digna de ser el escenario de una película de peleas ilegales, nos llamó bastante la atención. Además del tour, nos mezclamos con otros estudiantes para hacer una competición sobre distintos conocimientos con un hilo conductor común: el sol. Nos mezclamos en grupos mixtos con compañeros lituanos. Irene y Mara contribuyeron a que su equipo ganara, con premio incluido y todo. Si queréis saber lo que fue le tendréis que preguntar a ellas. 

Por la tarde, después de coger un autobús urbano y ver un poco más de Kaunas, nos dirigimos a la piscina del equipo de baloncesto de la ciudad, donde además de tomarte un  café tranquilamente, podías ­nadar o relajarte en jacuzzis y saunas. Este momento de relax nos vino muy bien para desconectar del viaje.

Más tarde, después  de cenar  a una hora en la que en España estaríamos merendando, Álvaro, Miguel y yo estuvimos  en casa de uno de nuestros nuevos amigos lituanos, enseñándonos mutuamente música de nuestros países y sin parar de reir. Después de esto, solo nos quedaba ir a dormir y coger fuerzas para el siguiente día


Guillermo










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