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Estocolmo día 0. Cambiamos agua (de Penafiel) por hielo (de Suecia)


 Viajar desde Alcántara a Estocolmo sin que te pase factura es como pasarse un videojuego en la play en modo difícil. Así comenzó nuestra aventura, dos profesores del ÍES San Pedro de Alcántara, con guantes y gorros bien abrigados, partimos desde Madrid hacia la capital sueca. El motivo: un viaje Erasmus para sumergirnos en el sistema educativo sueco.

El vuelo desde Madrid-Barajas fue tranquilo, aunque el frío nos recordó que estábamos de camino hacia un lugar muy diferente al nuestro. A pesar de las expectativas altas, no sabíamos exactamente qué nos esperaba al llegar a Estocolmo, un entorno y una ciudad muy diferente a lo que conocemos. 

Aterrizamos en Estocolmo-Arlanda. Fue sorprendente la facilidad y buen funcionamiento del tren rápido que nos acercó al centro de Estocolmo. Y también lo bien que funciona el transporte público allí.  

Aunque no había nevado copiosamente, el aire fresco nos puso en situación: nada de lo que siendo exagerados incluimos en nuestra  maleta nos iba a sobrar. Nos adentramos en la ciudad, con sus calles ordenadas y sus edificios unas veces sobrios y discretos y otras veces desprendiendo colores vivos, y nos dejamos llevar de una forma un tanto espontánea sin destino definido. 

En el paseo pudimos intuir poco a poco la personalidad de una ciudad manejable y llena de vida. Sin duda el hecho de que fuera sábado hizo que las calles estuvieran transitadas y que los restaurantes y bares estuvieran con una ocupación alta. 

El frío no mermó las ganas de seguir conociendo rincones de la capital de Suecia, pero sí que finalmente cedimos al cansancio típico de un día exigente y nos retiramos al hotel. 

En todo caso el viaje no solo nos llevó a Estocolmo, sino también a nuevas perspectivas y horizontes. Seguimos trabajando, seguimos aprendiendo.






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